Próximamente, el próximo jueves, tendrá lugar el traslado de los sagrados titulares de la cofradía a la que pertenezco desde muy pequeño, no será el primer año que porte la imagen mariana sobre mi hombre pero sí sera la primera vez que lleve las pequeñas andas con las que se realiza dicho traslado. Se trata de la Real Excelentísima muy Ilustre y Venerable Cofradía de nuestro padre Jesús Nazareno bajo la advocación de "El Rico" y María Santísima del Amor.
El ser cofrade es un sentimiento difícil de explicar para aquellos que no lo sienten: es tradición,es fe, es devoción, es sentimiento...Casi todos los años, por no decir todos, nos encontramos con personas que vienen desde fuera para presenciar la famosa y conocida Semana Santa de Málaga y nos encontramos con opiniones de toda clase. El pasado año un matrimonio de Barcelona que estaba pasando la semana alojado en un hotel para ver los desfiles procesionales, nos contó que en su ciudad no existía cosa parecida, que era algo que no se podía expresar que la ciudad de Málaga esos días se echaba a la calle y expresaban una serie de sentimientos que eran difíciles de contar. Que al estar con nosotros, esperando a Nuestro Padre Jesús Cautivo en el puente de la Aurora, pudieron ver la estampa tan maravillosa que nos ofrece el Señor de Málaga cada Lunes Santo, ondeando su túnica, a pasito corto, con el único acompañamiento musical de la caja y de fondo una saeta que cantaban desde un balcón frente al Señor. No solo se nos pusieron los pelos de punta a todos los malagueños que cada año asistimos a esa cita obligada con el Señor Cautivo, sino que también creó una gran emoción y al igual que nosotros hizo que se le pusieran los pelos de punta a las personas que no eran de nuestra ciudad y se encontraban presentes en ese lugar.

