Pero no va a volver los momentos todos juntos desde hace ya tantos años, por un lado es triste pero por otro no tanto, pues comenzamos otra nueva etapa cargada de novedades.
Por ser la última jornada cómo grupo al completo la mayoría de nosotros fuimos vestidos con el uniforme del colegio que tantas veces hemos llevado puesto.
Sorpresa la que le dimos a nuestra profesora de Historia del Arte y Economía pintandonos algunos de nosotros las letras de su nombre en la frente. Ya que es la profesora que más horas a la semana ha pasado con nosotros, y quizá la que más ha tenido que aguantarnos sobre todo porque sus horas coincidían cerrando la jornada diariamente.
Ese mismo día a la hora de comer fuimos a un restaurante cercano al colegio situado en el Paseo Marítimo de Pedregalejo. Tras un almuerzo agradable acompañado de unas espectaculares vistas propias primaverales, nuestro tutor nos sorprendió a la llegada el postre. Nos invitó a unas tartas de chocolate y finalmente a un brindis. Se trató de un gesto que dice mucho de su parte y del que estamos realmente agradecidos
agradecidos.









